
“El Desconsuelo” de Josep Llimona
junio 16, 2009 La escultura de la que a continuación pretendo hablaros supone el comienzo inconsciente de mi formación como historiadora del arte
No recuerdo en qué curso exacto esta escultura ilustró uno de mis libros de Lengua Castellana y Literatura. Me recuerdo ensimismada sin apartar la vista de una escultura que me fascinaba. Aquel cuerpo desnudo y abandonado me inspiraba una ternura que aún no lograba entender.

El Desconsuelo
A lo largo del curso, volví a buscar aquella página con la necesidad de encontrarme por unos segundos de frente a ese desconsolado y bello cuerpo femenino. Sin tener muy claro qué era el arte y mucho menos quién era Llimona, los años fueron pasando. El arte comenzó a ser una realidad bastante después, cuando comenzó mi necesidad por conocer Italia. La historia y la belleza empezaron a encontrarse en determinadas formas que lograron embrujarme. El arte comenzaba a ser mi estilo de vida, mi entusiasmo y el motivo de mágicas vivencias que vinieron después.
Durante los años en los que recorrí la historia del arte con el ansia de encontrar más, busqué aquella escultura que sólo encontré al tercer año de ver desfilar ante mis ojos, obra tras obra de arte. El modernismo simblista vino a colocar ante mis ojos “El Desconsuelo” de Josep Llimona. Con todo lujo de detalles sobre la obra y al autor por fin volví a reencontrarme con aquella bella imagen que tanto me cautivó. Lo más sorprendente de todo fue descubrir que ya de pequeña tenía buen ojo para el arte.
La semana pasada volví a encontrarme con ella. Tan fácil como pedir a Google información sobre Llimona y en un segundo, la tenía ante mi. No por esa inmediatez la magia de esta figura ha perdido fuerza, tanto es así que el entusiasmo por haberla vuelto a encontrar me ha hecho escribir esta entrada. Esta cultura ha acabado por representar mucho más que la fuerte influencia de Rodin en un escultor español. Es la prueba de que en ocasiones y por sorpresa nos encontramos con la pista que necesitamos para seguir una pasión.
No creo que el encontrar esta escultura mientras estudiaba la EGB fuese la causa por la que acabe estudiando el arte en la historia. Pero si creo que a lo largo de mi formación supe escuchar mis sensaciones. Ser capaz de entender lo que nos apasiona y entusiasma será el comienzo del éxito de aquello que finalmente decidamos ser.
Josep Llimona puede ser uno de los mejores escultores del siglo XIX de España, y esta obra en particular, puede ser un buen ejemplo. Ese cuerpo abandonado a la dejadez de un sentimiento superior, que supera a la figura y se deja abatir, que se desploma ante un dolor que no es físico, que es etereo, que penetra profundamente en sus emociones, hace que se diluya presa de la angustia. Del desconsuelo.
Es curioso lo que el Arte hace con el ser humano. Es curioso lo que una Obra puede influir en nuestra vida, en nuestros recuerdos, en nuestros sentimientos, en nuestro pasado y nuestro futuro. Tal vez fue una Obra la que me seleccionó también a mí para estudiar Historia del Arte, porque personalmente creo que son las Obras de Arte las que eligen a sus espectadores. A ti te influyó Llimona, con sus formas suaves y sus mensajes sutiles, a mí fue Brunelleschi con su cúpula de Santa Maria dei Fiori.
Pasó el tiempo, y vino don Diego, con su buen hacer y sus pinceles, y Brunelleschi permaneció latente, pero ya no era el único motivo. Y aún no he visto su cúpula, pero he visto muchas cosas más. Y lo mejor… he descubierto otras tantas, como una de esas Obras de Arte que dejan huella. Una de la que puedo presumir siempre que quiera, pues está tallada con el buril de la Amistad, limada con las caricias del cariño y tasada con una etiqueta de valor incalculable. Porque lo bonito de las Obras de Arte es descubrirlas y disfrutar de ellas, como un servidor hace contigo amiga mía.
Genial entrada. Mejor blog. Insuperable redactora.
Un beso enorme.
Que alegría contar con tu primer comentario, no teniendo dudas que serán muchos más;) Aprovecho para recomendar tu maravilloso espacio virtual a los que lean este comentario. Sin duda merece la pena dejarse arrastrar por las entradas de un auténtico maestro en el arte de juntar letras. Aguaó gracias por los piropos, que viniendo de ti saben a gloria.
No hace muchos días que reflexionaba con JaviPDF sobre el momento en que decidí estudiar la Historia del Arte. Muchos de los que nos decidimos por la formación humanística hemos tenido que escuchar la famosilla frase “eso no tiene salida”. Hoy puedo reconocer que efectivamente la cultura tiene poca salida, no es fácil lograr un hueco en el monetario mundo laboral cuando lo que se cultiva es el alma, mercancía que por fortuna no posee valor en euros. Sin embargo aprovecho desde Aula Aparte para animar a los nuevos universitarios a escoger una formación que les haga disfrutar y ser felices. Nosotros lo hicimos y nunca nos hemos arrepentido.
UN beso amigo.
Un beso Aguaó.