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“Senderos de Gloria” de Stanley Kubrick

junio 25, 2010

Dirección y producción: Stanley Kubrick.
Reparto: Kirk Douglas, Ralph Meeker, Adolphe Menjou, Wayne Morris.
Duración: 86  minutos.
Fragmento para trabajo en clase: minutos 00:50 – 01:10.

El fragmento visto en clase recoge uno de los momentos más representativos de lo que fue la Primera Guerra Mundial para los soldados que en ella intervinieron. La guerra en las trincheras fue larga y dura y los soldados se vieron obligados a sobrevivir durante meses en condiciones desesperante.

-Qué problemática se discute en el fragmento visto en clase.

- Qué valor tienen la vida de los soldados que se encuentran luchando.

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Amado Modigliani

enero 10, 2010

Amedeo es el nombre de uno de los artistas que más me gustan. Modigliani fue un pintor nacido en Liborno que sin embargo optó por París como lugar de residencia. Teniendo en cuenta que el París que atrapó a Modigliani, es el de la vanguardia, el de Diego Rivera, Picasso, Toulouse-Lautrec, Apollinaire y Soutine, no es de extrañar que una vez allí no quisiese volver.

De entre todas sus facetas como pintor y escultor me voy a centrar por una de las más emocionantes de toda su producción, los desnudos femeninos. Y de entre los numerosos cuerpos que plasmó en lienzo, elijo este:

Desnudo echado, con los brazos abiertos

Desnudo echado, con los brazos abiertos

De la extensa colección de mujeres desnudas me gusta mirar este, porque en este la mujer disfruta del acto de estar siendo retratada. En su rostro parece dibujarse el orgullo de saberse bella e intuir su entrada en la historia del arte, de manera anónima pero siempre eterna. Alguna vez tod@s hemos sentido algo parecido, siendo protagonista de un poema, de una bella fotografía, de una escultura a medio acabar. La oportunidad de ser fuente de inspiración de un artista es la mejor forma de apoyar la creación.

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Todo acaba, todo queda

enero 1, 2010

Con una frase parecida titulaba mi amigo el Aguaó una de sus entradas. Una frase que viene como al anillo al dedo para hacer balance de todo lo que ha pasado en este viejo año que dejamos atrás, pero queda para afrontar el recién estrenado 2010. No hace mucho que hablaba con mi compañero sobre la añoranza por el tiempo pasado. Soy de la opinión de que mirar al pasado con nostalgia es una muy buena manera de dejar de disfrutar del presente. El pasado hay que mirarlo con la gratitud y la serenidad del que disfrutó, dispuesto a mejorarlo constantemente en el momento actual.

Así comienzo yo el 2010. Con entusiasmo, seguridad y curiosidad. No creo en el destino como algun@s lo entienden. Creo en la capacidad de cada cual de atraer lo bueno e intentar alejar lo malo. Creo en la actitud de sentirse contento y feliz, y en abrir la puerta para que entre la suerte. En la casualidad de que todo ocurra en un momento determinado y no en el siguiente y si creo en la propia intuición, para saber cuando se aproxima un cambio.

Creo en el amor y en la compañía incondicional más allá de la distancia y el tiempo. En la felicidad basada en la vida cotidiana y la esperanza de una solución para mejorar aquello que todavía nos da dolor de cabeza. La paciencia seguirá siendo una fiel carta que usar en la partida y la victoria podrá no llegar, pero no sin antes haberlo intentado.

FELIZ 2010

Imagen de la wikipedia

Imagen de la wikipedia

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“El Desconsuelo” de Josep Llimona

junio 16, 2009

 La escultura de la que a continuación pretendo hablaros supone el comienzo inconsciente de mi formación como historiadora del arte ;)  No recuerdo en qué curso exacto esta escultura ilustró uno de mis libros de Lengua Castellana y Literatura. Me recuerdo ensimismada sin apartar la vista de una escultura que me fascinaba. Aquel cuerpo desnudo y abandonado me inspiraba una ternura que aún no lograba entender.

El Desconsuelo

El Desconsuelo

A lo largo del curso, volví a buscar aquella página con la necesidad de encontrarme por unos segundos de frente a ese desconsolado y bello cuerpo femenino. Sin tener muy claro qué era el arte y mucho menos quién era Llimona, los años fueron pasando. El arte comenzó a ser una realidad bastante después, cuando comenzó mi necesidad por conocer Italia. La historia y la belleza empezaron a encontrarse en determinadas formas que lograron embrujarme. El arte comenzaba a ser mi estilo de vida, mi entusiasmo y el motivo de mágicas vivencias que vinieron después.

Durante los años en los que recorrí la historia del arte con el ansia de encontrar más, busqué aquella escultura que sólo encontré al tercer año de ver desfilar ante mis ojos, obra tras obra de arte. El modernismo simblista vino a colocar ante mis ojos “El Desconsuelo” de Josep Llimona. Con todo lujo de detalles sobre la obra y al autor por fin volví a reencontrarme con aquella bella imagen que tanto me cautivó. Lo más sorprendente de todo fue descubrir que ya de pequeña tenía buen ojo para el arte.

La semana pasada volví a encontrarme con ella. Tan fácil como pedir a Google información sobre Llimona y en un segundo, la tenía ante mi. No por esa inmediatez la magia de esta figura ha perdido fuerza, tanto es así que el entusiasmo por haberla vuelto a encontrar me ha hecho escribir esta entrada. Esta cultura ha acabado por representar mucho más que la fuerte influencia de Rodin en un escultor español. Es la prueba de que en ocasiones y por sorpresa nos encontramos con la pista que necesitamos para seguir una pasión.

No creo que el encontrar esta escultura mientras estudiaba la EGB fuese la causa por la que acabe estudiando el arte en la historia. Pero si creo que a lo largo de mi formación supe escuchar mis  sensaciones. Ser capaz de entender lo que nos apasiona y entusiasma será el comienzo del éxito de aquello que finalmente decidamos ser.

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A una digna vagabunda

junio 3, 2009

Cruza siguiendo interminables viajes
los paseos, las plazas y las ferias;
cruza como una sombra los parajes,
recitando un poema de miserias.

Carlos Pezoa Véliz

Estrofa del poema “El perro vagabundo

La primera vez que la vió fue una noche de mayo en la que el calor empezaba a apretar. Ella paseaba como todas las noches, en busca de buena compañía con la que compartir el viaje a ninguna parte. Él volvía a casa, sereno y satisfecho tras una buena jornada. Ella era una perra negra como la noche, con un largo pelaje brillante y unos dóciles ojos que recordaban la ferocidad que tienen los lobos cuando se sienten en peligro. Él soñaba con vivir a la luz de una vela y dormir en el calor de un amor sincero.

Aquella noche ambos se encontraron. Por un momento olvidaron la condición natural bajo la que cada uno había nacido y andaron juntos como dos desconocidos que de pronto descubren la de cosas que tienen en común. Sin mediar palabra, debido a la diversidad de lenguas que cada uno dominaba, andaron en la oscudidad de una noche que no era precisamente silenciosa. Durante veinte minutos, supieron disfrutar de un paseo resultado de la casualidad.

En el trayecto que duró aquel viaje en compañía, él supo que nunca la olvidaría. Fruto de la particular inteligencia que el ser humano posee, nuestro protagonista podía continuar su camino tranquilo de saber que ese momento para siempre le pertenecería. Nuestra vagabunda disfrutaba a su vez de la inconsciencia del que piensa que los momentos son eternos. Para ella aquel paseo era todo cuanto recordaba y deseaba. Sin amo al que echar de menos ni casa a la que volver, era libre.  La libertad de aquella perra residía en la misma capacidad de saber compartir momentos de complicidad con desconocidos, a los que llevados a su destino olvidar, o tal vez no.

Aquel trayecto llegó a su fin. Y sin amarga despedida ni promesas de reencuentro, cada uno continúo su vida. Tres días más tardes, él volvío a verla. En su peregrinar por la ciudad, aquella alma vagabunda había vuelto a encontrar a alguien con quien compartir parte de su existencia, una señora cargada de bolsas. No era difícil imaginar que llegado a su destino, aquella alianza de soledades se rompería. Efectivamente aquella loba no giró la cabeza en busca de él, que la miraba sin pestañear, recordando aquel paseo en compañía de una digna vagabunda.

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Frida Kahlo

mayo 26, 2009

Frida_Kahlo_Diego_Rivera_1932

La Kahlo, como la llamaban los que la conocían, fue una artista que logró crear un estilo propio. Sin influencias de otros artistas y sin dejarse arrastrar por el torbellino de energía que poseía su marido Diego Rivera, logró aunar lo mejor de su cultura y de su persona.

He comprado hace unos días la monografía de la artista y más allá de las magníficas imágenes que nos ha dejado a través de sus cuadros, leer su biografía es sumergirte en una vida plena. Las vidas plenas son aquellas que pese a la adversidad y a conocer el dolor, logran sacar el máximo partido a la pasión y la belleza de este mundo.

Frida Kahlo sufrió los males de una enfermedad que le dejó profundas secuelas. Su salud volvió a ser golpeada por un trágico accidente de tranvía que le provocó lesiones que le impedirían colmar su instinto maternal y por las que pasó largas temporadas en la cama. Pero en mitad del intenso dolor que se vió condenada a sufrir, supo encontrar un método para liberarse, la pintura.

Toda la obra de Frida está marcada por un destello de protesta repleto de color y formas de la naturaleza, que lejos de transmitir la desesperación que ella debía sentir, representan la euforía de estar viva. En cada una de sus obras el amor es el núcleo de la composición, la razón de las imágenes. Pese a todo, el matrimonio de Frida Kahlo y Diego Rivera lejos de ser perfecto, provocó profundas heridas en el espíritu de la pintora. La fuerza arrolladora de un gran artista como Diego cegó el corazón de Frida. Los años que vivió junto al gran muralista fueron años intensos, a los momentos mágicos del que vuela enamorado le sucedían intervalos de infidelidades que dolían más que las lesiones físicas.

Decir que el amor entre estos dos artistas fue hermoso, es negar los momentos de sufrimiento que marcaron la convivencia de ambos. Sin embargo al leer su biografía la historia destila romanticismo y autenticidad, por encima de los episodios que ensombrecieron la admiración que sentían el uno por el otro. Y es que las grandes historia de amor tienden a estar marcadas por el interés de hacerlas sobrevivir, en mitad de la tormenta.

 

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Bienvenidos al blog de Aula Aparte

abril 27, 2009

Aula Aparte no es nueva en la blogosfera. Hace cosa de un año que comenzó su andadura en Internet, sin embargo estamos de estreno. Debido al mejor conocimimiento de este editor de bitácoras, he decidido pasar a wordpress, aunque siempre quedará la versión de blogspot con mis primeras incursiones en la red.

Ha sido una decisión muy poco democrática. Siendo sincera lo he decidido sin contar con la opinión de los que espero editen en este blog. Pero ha sido una decisión tomada con la mejor de las intenciones, y ofreciendome a enseñar a todo el que este dispuesto a escribir.

Este espacio en la inmensidad de la blogosfera, está dedicado a tod@s los que quieran aprender.

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